No es necesario que sectores de la economía desaparezcan
Una respuesta económica a las declaraciones de Javier Milei
En una reciente entrevista, el presidente Javier Milei afirmó que, en el marco del cambio de modelo económico impulsado por su gobierno, “no se puede pretender que haya sectores que no desaparezcan”, al sostener que las reformas estructurales y la apertura económica inevitablemente generarán ganadores y perdedores en el aparato productivo.
Este enfoque parte de una visión de “selección natural” del mercado que, si bien tiene fundamentos en ciertas corrientes de pensamiento económico, no es necesariamente la única ni la más eficiente estrategia para el desarrollo de un país con la estructura productiva de Argentina.
La falsa dicotomía: desaparecer o sobrevivir
La historia económica internacional demuestra que los procesos de apertura económica no requieren la desaparición de sectores productivos, sino su transformación y modernización.
Las economías que lograron integrarse exitosamente al comercio global —como Corea del Sur, Alemania o Italia— no destruyeron sus industrias cuando abrieron sus mercados. Por el contrario, implementaron políticas para:
- mejorar la productividad
- facilitar el acceso al financiamiento
- promover la innovación tecnológica
- reducir costos logísticos y tributarios
Es decir, acompañaron la apertura con políticas de competitividad.
En cambio, asumir que sectores enteros deben desaparecer implica aceptar una pérdida masiva de capital productivo, conocimiento industrial y empleo, lo que puede generar costos sociales y económicos muy superiores a los beneficios esperados.
El rol central de las PyMES en la economía
En Argentina, el debate adquiere una dimensión aún más delicada porque la estructura productiva está fuertemente sostenida por pequeñas y medianas empresas (PyMES).
Las PyMES:
- representan más del 90% de las empresas del país
- generan la mayor parte del empleo privado formal
- constituyen el entramado productivo de las economías regionales
Cuando estas empresas desaparecen, no desaparece solo una firma.
Desaparecen también:
- puestos de trabajo
- proveedores
- redes de conocimiento productivo
- capacidad industrial acumulada
Por eso, el cierre masivo de PyMES no es una señal de modernización económica, sino generalmente una señal de desarticulación productiva.
El problema actual: caída de actividad y presión financiera
Diversos indicadores recientes muestran que muchas empresas están atravesando un escenario complejo:
- aumento de tasas de interés reales
- caída del consumo interno
- mayores niveles de morosidad en créditos empresariales
Incluso informes del sistema financiero advierten que la morosidad de préstamos se incrementó fuertemente en el último año, reflejando dificultades económicas tanto en familias como en empresas.
Esto sugiere que el proceso actual no está generando todavía una reconversión productiva, sino más bien un escenario donde muchas firmas simplemente dejan de operar.
El verdadero desafío: competitividad sistémica
Si el objetivo del Gobierno es insertar a Argentina en la economía global, la discusión no debería centrarse en qué sectores deben desaparecer, sino en cómo hacer competitivos a los sectores existentes.
Para ello se requieren políticas concretas:
1. Reforma tributaria productiva
Reducir la presión impositiva sobre la producción y el trabajo formal.
2. Financiamiento para modernización
Líneas de crédito para inversión tecnológica y productividad.
3. Reducción de costos logísticos
Infraestructura, transporte y simplificación aduanera.
4. Programas de innovación industrial
Articulación entre universidades, tecnología y empresas.
5. Integración a cadenas globales de valor
Promover exportaciones industriales y no solo primarias.
Competitividad no es destrucción
La apertura económica puede ser una oportunidad para mejorar la productividad.
Pero una economía moderna no se construye eliminando sectores, sino transformándolos.
Los países que lograron desarrollarse entendieron algo fundamental:
La competitividad no surge de dejar caer empresas, sino de darles las herramientas para competir.
Si el objetivo es construir una economía fuerte, integrada al mundo y generadora de empleo, la política económica debe enfocarse en fortalecer el entramado PyME, que sigue siendo el principal motor del trabajo y la producción en Argentina.
La Argentina necesita crecer, exportar más y generar empleo de calidad.
Y para lograrlo, las PyMES deben ser parte de la solución, no las víctimas del proceso económico.
Porque cuando desaparece una empresa, no desaparece un problema.
Desaparece capacidad productiva.
Y reconstruirla luego puede llevar décadas.
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